
Estos días está teniendo lugar en Marruecos la Cuarta Conferencia Ministerial sobre Seguridad Vial. Y de allí, se están sacando unos cuantos datos muy interesantes de todo lo que rodea al mundo de la moto. Datos propiciados por la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Motos en circulación a lo largo y ancho del mundo, vidas salvadas gracias a los cascos o la importancia de la industria en otras partes del mundo. Hoy, si cabe, nos podemos hacer una visión todavía más representativa de lo que supone, que no es precisamente poco. Y especialmente del casco.
Los accidentes de tráfico le valen una pasta a cada país
Los líderes mundiales, ministros y funcionarios de más de 100 países están en Marrakech hablando sobre motos. El objetivo es promover compromisos y acciones para fortalecer la seguridad vial en todo el mundo. El caso, que allí se están dando unos cuantos datos casi desconocidos o poco accesibles hasta ahora para el mundo que nos rodea; el de la moto.
Uno de los puntos centrales es el Reglamento 22 de la ONU. Válido para España y el resto de países de la organización (193), emplea un modelo para legislar sobre el uso de cascos certificados. Pero solo 43 lo han instaurado.
Las muertes en moto, en consecuencia, preocupan. Y el casco es el gran olvidado en ciertos lugares. En España y prácticamente cualquier parte de Europa es impensable subirse a una moto sin casco, pero en otras partes de América preocupa, y mucho. Un dato, para entenderlo: allí, las muertes en moto aumentan en un 67% desde 2013.
El propio informe sobre la seguridad vial en el mundo 2023 de la OMS dice que los motoristas somos el 30% de la población muerta de la carretera. Equivalemos a 357 mil muertos de los 1.190.000 fallecidos al año en accidentes de tráfico en todo el mundo. Y claro, si tenemos en cuenta la representación coches versus motos, la cifra puede asustar.
En otro dato, supone que el número de víctimas en moto ha aumentado un 25% desde 2013. Tiene que ver que cada vez haya más motos, y el principal problema siguen siendo las lesiones en la cabeza.
¿Hay gente que todavía no utiliza el casco? Vaya que si la hay. De los 43 países que adaptan el Reglamento 22, se estima que la tasa de no utilización del casco es del 20% en conductores y del 30% en pasajeros.
Y encima cuestan dinero a los países. Los accidentes cuestan a la mayoría de los países alrededor del 3 al 5% de su producto interno bruto (PIB).
El casco salva vidas, y Europa somos el mejor ejemplo. Aquí, donde se concentran la mayoría de los países que aplican el Reglamento 22, las víctimas han descendido un 36% desde 2010.
Cascos baratos, para todos. Esa es la solución al principal problema, que es que los cascos que cumplen con la homologación valen un pastizal. Ahora, en cambio, fabricantes de India, Indonesia, España y Corea del Sur ya han empezado a fabricarlos para su venta a unos 20 dólares.
Imágenes | Dirección General de Tráfico (DGT) y Motorpasión Moto