
Los robos de moto en Reino Unido están a la orden del día. Allí se roban cerca de 40.000 motos al año, y raro es el día que no pasa algo. Uno de los últimos acontecimientos está dando la vuelta al país, y también fuera de allí. Es la máxima expresión posible de karma.
Allí (policía y jueces) tienen la costumbre de poner nombre y apellidos a los ladrones. Este es Ciaran Parker. A sus 20 años es un profesional del robo de motos. La última, una Kawasaki Z300. Pero le ha salido muy caro hacerlo.
Irá a un centro de menores y no a la cárcel
Este chaval se metió en el jardín trasero de una casa y se llevó la moto japonesa. La policía no tardó en actuar, y le localizó. Al darle el alto, en vez de parar, se dio a la fuga. Y menuda fuga: casi provoca un accidente llevándose por delante a una madre con sus dos hijos.
Su temeridad no parecía tener límites: velocidades de hasta 100 km/h en plena calle, dirección contraria, pasos de peatones... Al final no fue la policía quien le paró, sino el karma, o él mismo: acabó cayéndose por su propia cuenta y riesgo.
Literalmente que salió volando de encima de la moto tras chocarse contra un bordillo de la calle. No iba precisamente despacio, y sus heridas no fueron tampoco pocas: fractura en una pierna y cabeza, y tuvo que ser atendido por los servicios de emergencias, hasta tuvo que ser ingresado en el hospital.
Por si fuera poco en esta surrealista historia, el chaval esgrimió a los agentes que estaba probando la moto que iba a comprar. Evidentemente, se trataba de una moto robada. Y por si fuera poco, iba drogado, habiendo dado positivo en cocaína y marihuana.
A pesar de sus 20 años, el chaval ha sido condenado a un año y dos meses de internamiento en un centro para jóvenes delincuentes. Ni siquiera pisará la cárcel.
"Es un milagro que nadie resultara gravemente herido o, peor aún, muerto", decía el policía, que se refería a terceros heridos, y no solo al protagonista, que sí fue herido. "Espero que esta condena sirva de advertencia. Conducir de forma peligrosa, sin licencia y bajo los efectos de las drogas puede tener consecuencias catastróficas", sentenció.
Imágenes | Policía de Reino Unido