
Si hay algo que las redes sociales han provocado, es que cada vez haya más motoristas con cámaras deportivas instaladas en sus cascos. La mayoría acaba grabando y editando esos vídeos para subirlos a las redes sociales en un formato llamativo. Es un arma de doble filo; también vale en caso de que suceda algo. Y en moto, la probabilidad siempre es alta.
Pero, ¿hasta qué punto es útil llevar una cámara en la moto? ¿Realmente ayuda o puede acabar siendo un problema? Lo cierto es que hay cierta legalidad detrás de este asunto de las cámaras en una moto. Y conviene echar un vistazo.
De las redes a un juicio: así te puede afectar lleva cámara en moto. Es legal
Los motoristas somos vulnerables. Período. Por eso, ir grabando puede resultar clave para demostrar qué ha pasado en un accidente. Sin embargo, su validez legal no es tan sencilla. Para que una grabación sea admitida como prueba en un proceso judicial o administrativo, deben cumplirse ciertos requisitos y no siempre es admitida. Revisemos.
Por un lado, está el consentimiento de las personas que aparecen en la grabación. Aunque en espacios públicos esto es más flexible, sigue siendo un tema delicado. También entra en juego la proporcionalidad, es decir, que la grabación demuestre claramente los hechos sin invadir la privacidad de terceros. Y, por supuesto, la legalidad, ya que si la grabación ha sido manipulada o obtenida de manera ilícita, podría ser rechazada como prueba.
El uso de cámaras en moto también plantea un problema que muchos motoristas pasan por alto. Lo que en principio se ve como una defensa en caso de accidente, puede terminar volviéndose en contra del propio conductor.
Se permite a cualquier vehículo, de uso privado o público, destinado al transporte de personas o mercancías. Es decir, que puede llevarlas sin problema un particular en un coche, moto u otro vehículo, así como profesionales. Es más, hay coches y motosque las llevan instaladas de fábrica, como es el caso de los Tesla o las Voge.
Si se van a destinar para uso privado, es legal. Ahora bien, la cosa cambia si queremos publicar estas imágenes en Internet, ya sea en plataformas de redes sociales u otras publicaciones de la red.
La gran pregunta es qué pasa en caso de accidente. Pues también está permitido, ya que lo ampara la regla del interés legítimo, contemplada en el Artículo 6 del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y que se recoge en la normativa europea 2016/679, y en base al derecho a la tutela judicial efectiva, derecho fundamental recogido por la Constitución Española de 1978, tal y como recogió Motorpasión.
Si la grabación muestra que ibas demasiado rápido o que realizó una maniobra imprudente antes del impacto, podría convertirse en la mejor prueba para la parte contraria. Y el mejor ejemplo te lo ponemos con este reciente accidente de una Honda Hornet. Se estampó con un coche que salía de un cruce, pero él iba a casi 200 km/h, y lo grabó. Fue declarado culpable.
Además, la Ley de Protección de Datos establece que cualquier grabación que identifique a personas debe respetar su privacidad. Si se presenta en un juicio sin haber pixelado rostros o matrículas, podría ser impugnada.
Pese a estas dudas legales, las grabaciones pueden ser determinantes en ciertas situaciones. Pueden servir para demostrar que no se cometió una infracción, como en el caso de una multa por adelantamiento indebido o por saltarse un semáforo en rojo. También pueden ser clave en accidentes sin testigos o cuando hay un error de identificación en una sanción de tráfico.
Imágenes | Midland, GoPro