Hace 60 años, un japonés salió en una Honda 125 rumbo a Brasil. Terminó desapareciendo en el fin del mundo y nunca más se supo de él

Más que un viaje, su historia es la de alguien que entendió que el destino no siempre es el que planeas

Mori
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John Fernández

Entras a YouTube y, si eres algo motero, te encontrarás con una importante ristra de vídeos de moteros aventureros: Sudamérica, cualquier parte de Asia, en un desierto perdidos de la mano de Dios... Ahora es relativamente fácil ser aventurero. Hace más de medio siglo, no.

La historia de Moriaki Tamaki es una de esas en las que Honda bien podría hacer tenido publicidad de por vida con este hombre: viajó hasta el fin del mundo (literalmente; a Ushuaia) hace casi 70 años cuando la motoaventura simplemente no existía. Y su vida se quedó allí parada.

Se fue de Japón en una 125 rumbo a Brasil… y acabó viviendo en el fin del mundo

Moriaki es de Okinawa, en Japón. Y esto no es un detalle menor, porque en los años '60, Okinawa no era precisamente Japón tal y como cabría pensar hoy, pues estaba bajo el control estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque la educación y forma de vida era japonesa, la realidad diaria hablaba de dólares y una cultura diferente; aquella mezcla marcó a una generación.

Así que Moriaki creció en ese contexto, pero resultándole difícil entender el mundo que le rodeaba. Un día, un profesor dijo en clase: "Nacer y morir en el mismo lugar es cosa de pobres. Hay que conocer el mundo", pero con una condición: conocer primero Japón. Y eso hizo.

En 1966, junto a un amigo, recorrió todo Japón en moto. Era una forma de moto turismo un tanto diferente, pues no consistía solo en viajar: visitaban universidades, hablaban con gente, debatían sobre la realidad que vivía Okinawa, sobre la guerra, el país... Era una forma de entender el mundo antes de salir.

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Entre tanto, ¿qué moto utilizó? Una Honda Benly modelo 196. Formaba parte de la gama más popular en el Japón de los años '60, y una mecánica a prueba de bombas (casi literalmente en todo ese contexto). Aunque no he encontrado con exactitud el modelo, la moto entonces tenía motorizaciones de 90 o 150 cc.

El caso, que en 1967, un año después, cruzó a Estados Unidos y recorrió la costa oeste, lo que le pareció tremendamente insuficiente, y decidió que debía seguir viajando hasta Brasil, que era el objetivo inicial.

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Sin embargo, nunca llegó: bajó por México, Centroamérica, Panamá (cuando aún no había puente; así que lo hizo en barco), Colombia, Ecuador, Perú, Chile... Años de viaje en el que el romanticismo de las redes y YouTube simplemente era una fábula y la realidad es que hacer con un scooter todo aquel recorrido por unas carreteras que entonces no estarían en las mismas condiciones que ahora era simplemente demencial.

Entonces, en 1969 llegó a Usuhuaia, el conocido como "el fin del mundo". Ni era su destino, ni estaba previsto, pero el japonés aparcó allí y se enamoró del paisaje, del canal Beagle, del viento, de la sensación de estar al borde del mundo... Entonces Moriaki decidió quedarse un tiempo. Un tiempo que nunca terminó.

Moriaki se instaló y formó allí una familia. Uno de sus hijos es Javier Yukito, una leyenda de los viajeros que llegan allí y que todo el que ande por YouTube y redes conoce. El nipón (padre) es conocido como el único japonés que vive de forma permanente en Ushuaia desde hace más de medio siglo, y que además, nunca volvió a Japón.

Imágenes | Redes sociales

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