Se dedicaban a tirar abajo radares de tráfico. En Italia eran considerados unos héroes. Cada vez tiraban más, y más, y más. Y la gente aplaudía estos movimientos; lo veían como una lucha contra el sistema, contra los radares, contra la recaudación por multas de tráfico. Pero todo era una pantomima o un malentendido.
Resulta que el grupo que se dedicaba a tirar abajo radares tenía otros fines muy distintos de los de la lucha y justicia social. Más bien, eran criminales. Les han trincado, y pasarán unos cuantos años a la sombra. Lo peor: han perdido el honor y la honra pública.
Han engañado a todos, literalmente
Les llamaban 'Fleximan', cuya palabra viene de 'flessible de taglio', lo que en nuestro idioma conocemos como sierra radial. Desde hace más de dos años, se dedicaban a ir tirando abajo radares, especialmente durante la noche. Hasta las cámaras les grababan, pero como iban tapados, nadie podía dar con su paradero.
Uno, dos, tres... Y así hasta más de una decena. Para la gente era algo así como un Robin Hood que luchaba contra la recaudación del Estado y los radares de tráfico. Eran venerados por las redes sociales; hasta les dedicaron canciones, crearon disfraces de carnaval en su honor y hasta hacían apología.
Pero todo ha llegado a su fin, porque les han trincado. Y no era lo que nadie esperaba. El objetivo era muy diferente de lo que todo el pueblo italiano pensaba: evitar ser filmados durante diversas actividades delictivas. Y todos pensaban que era por justicia social. Pero qué va.
El jefe de la banda ya ha pasado por el martillo del juzgado, y se le ha acusado de 23 cargos. Entre ellos, asociación delictiva, robo de vehículos agrícolas, furgonetas, allanamiento a vivienda y varios robos a comercios. Nueve años de prisión han dictado para él. Ahora se entiende el motivo por el que cortaban con la radial los radares.
La investigación policial y el dictamen judicial fueron claros: "La investigación demostró que el desmantelamiento de los radares no fue un gesto ideológico contra las multas, sino una estrategia criminal precisa para eliminar los dispositivos que pudieran filmar los movimientos de la banda durante los robos nocturnos", recogen medios italianos.
Pero no era uno, sino varios. Su hombre de confianza fue condenado a ocho años y ocho meses de cárcel; otro miembro a siete años. Los logistas tampoco se libraron: dos años y medio, un año y medio y un año y cinco meses para todos los componentes de la banda.
La policía llevaba detrás de ellos dos años. Los cazaron gracias a interceptaciones telefónicas, seguimientos y análisis de otras cámaras de vigilancia. Justo cuando iban a cortar otro, les dieron caza: "En un momento dado, esa calle lateral por la que pasamos para ir a cortar los radares ya no está", dijo uno de ellos. Eso valió para trincar a todos. Y adiós a la pantomima.
Imágenes | Carabinieri, Ayuntamiento